lunes, 23 de septiembre de 2013

Cap. 7: La Edad de Oro (cont.): Más «Ultima» y "Bad Blood"

«Serpent Isle»

Origin lanzó una expansión para «The Black Gate» en 1992 titulada «The Forge of Virtue», pero no fue hasta 1993 que apareció «Serpent Isle». En lugar de llamar a este juego «Ultima VIII», Origin eligió titularlo como «Ultima VII: Part Two». Esta extraña decisión es debida al principio de Garriott de que no podía haber dos juegos de «Ultima» que compartieran el mismo motor de juego.

Puede que «Serpent Isle» comparta el mismo motor que «The Black Gate», pero es mucho más lineal y está más centrado en la historia. Esta empieza 18 meses después de la primera parte y nos lleva a viajar a la isla de la serpiente para restaurar su equilibrio, que ha sido alterado por el Guardián.

Aparentemente el nuevo propietario de Origin, Electronic Arts, había acelerado la producción del juego, lo que llevó a una protesta generalizada por lo muchos callejones sin salida que tenía el juego (los jugadores que llegaba a uno de ellos sólo podían recuperar una partida salvada anteriormente). La lucha de Origin con Electronic Arts guarda un extraña parecido con el anterior conflicto de Garriott con Sierra On-Line, conflicto que había desembocado en un pobre capítulo de la saga, «Ultima II». En todo caso, Origin lanzó un año después una expansión del juego llamada «Silver Seed».

En 1997 Electronic Arts lanzó «Ultima Collection» para DOS y Windows, la cual incluye los primeros nueve juegos (incluyendo la versión para PC de «Akalabeth») y sus expansiones. Desafortunadamente no todos los juegos funcionan correctamente en Windows pero una pequeña y útil herramienta llamada DOSBox puede hacerlo mediante emulación.

«Worlds of Ultima»

Origin lanzó dos juegos basados en el motor de «Ultima VI» como partes de un spinoff llamado «Worlds of Ultima», un intento de sacar aún más provecho de dicho motor. Aunque estos juegos sugieren una conexión con el resto de la saga y el Avatar sigue siendo el protagonista, todos ellos tienen lugar muy lejos de Britannia.

El primero de ellos, «The Savage Empire» (1990) se sitúa en Eodon, una tierra perdida en el tiempo y habitada por dinosaurios que recuerda a muchas películas de aventuras en la jungla de serie B y al «Mundo perdido» de Arthur Conan Doyle, complementado con sombreros de safari y rifles de caza. Está mucho más centrado en los diálogos y la resolución de puzles comparado con la línea general de «Ultima» y ofrece un sistema de hechizos muy más simple. Al igual que otro títulos de Origin, la documentación es muy extensa, incluyendo una completa novela corta para facilitar el contexto de la acción. La historia presenta al Avatar salvando Eodon de unas criaturas con forma de insecto llamadas Myrmidex, una empresa que necesita que las 13 tribus que habitan Eodon trabajen juntas.

El siguiente y último de los juegos de «Worlds of Ultima» es «Martian Dreams», lanzado en 1991, basado en el clásico de Julio Verne «De la Tierra a la Luna», una historia de 1865 en la que los miembros del Gun-Club son lanzados a la luna a bordo de una proyectil hueco disparado por un cañón gigante. En el juego de Origin el proyectil es lanzado accidentalmente a Marte con algunas celebridades atrapadas en su interior, siendo el jugador parte de la operación de rescate. Al igual que en «Paragon’s Space 1889» (un juego 1990 que comentaremos en el siguiente capítulo), el juego presenta un escenario de tipo “Y si”: ¿Y si los escritores científicos victorianos hubieran tenido razón sobre cosas como los canales de Marte y los hombres mecánicos impulsados con energía radioactiva?
Algunas famosas personalidades históricas se encuentran entre el grupo de personajes, incluyendo a Mark Twain y Sigmun Freud, el cual psicoanaliza a los jugadores durante el proceso de creación de personaje. Como en el juego anterior, este se centra en la interacción y la resolución de puzles más que en el combate.

A pesar de que la serie «Worlds of Ultima» fue elogiada por la crítica, Origin nunca completó «Arturian Legends», la tercera parte ya planeada y que estaba basada en los cuentos del rey Arturo.

«Times of Lore»

En 1988 Origin publicó «Times of Lore», de Chris Roberts, un action rpg en tiempo real con vista cenital. El juego llegó a ser versionado para casi todas las plataformas posibles, incluyendo la NES y los ordenadores ZX Spectrum y Amstrad CPC británicos. En una entrevista publicada en el número de febrero de 1990 de Computer Gaming World, Roberts admitía que el juego estaba “muy influenciado por el mercado del videojuego, particularmente por la extremadamente popular consola de Nintendo, la NES, y su éxito de ventas «The Legend of Zelda»”. No hay duda de que el éxito sin parangón de la NES y de «The Legend of Zelda» es responsable en parte, sino en su mayor parte, del auge de los action rpgs que encontramos a finales de la década de 1980, punto sobre el que volveremos luego.

«Times of Lore» es un juego de fantasía en el que el jugador controla uno de tres personajes arquetípicos: el musculoso bárbaro, la esbelta valkiria y el acorazado caballero. El alto rey Valwyn ha desaparecido y el reino de Albareth han caído en el caos. Depende del juego el encontrar al rey, algunos objetos y restaurar la paz y armonía en el reino.

Desafortunadamente «Times of Lore» no ofrece un sistema de niveles y, salvo por una única excepción, el personaje del jugador siempre tiene las mismas armas y la misma armadura. Decididamente es más un juego de acción y aventura, más centrado en la coordinación mano-ojo que en el protagonismo o desarrollo del personaje. Ciertamente el sistema se abstiene incluso de usar puntos de daño en favor de una imagen: una llama en la parte inferior derecha de la pantalla que sube o baja dependiendo de la condición física del personaje. La llama se aviva descansando, esperando o bebiendo pociones. El juego parece haber complacido a la mayor parte de la crítica, que lo consideró un buen juego para introducir a los recién llegados al CRPG. La corta pero soberbia partitura musical obra de Martin Galway ciertamente no le viene mal.

«Bad Blood»

El siguiente CRPG de Roberts para Origin fue «Bad Blood», un juego ambientado en un yermo postapocalíptico que utiliza el mismo motor de juego utilizado en «Times of Lore», con algunos cambios meramente estéticos. Por ejemplo, en lugar de una llama para representar la condición física del personaje, vemos un bote verde con diferentes cantidades de una bebida gaseosa. La tarea del jugador es evitar que Lord Dominix se lance a una guerra genocida contra los mutantes, los cuales cree que tienen la sangre contaminada. El juego posee un obvio paralelismo con «Wasteland», de 1988, un famoso juego postapocalíptico que comentaremos más tarde en este capítulo.

La crítica se quejó de lo repetitivo que resultaba el juego pero también de su violencia y su falta de ética. Un analista contemporáneo escribió que “«Bad Blood» anima a los jugadores a actuar de manera censurable”, citando la abundancia de asesinatos, robos y locura general necesaria para terminar el juego. Por ejemplo, una manera efectiva de recuperar los puntos de vida perdidos es comerse los corazones frescos aún latiendo arrancados a los “turkels”, unas insignificantes tortugas mutantes que en realidad sólo quieren que se les deje en paz. Encuentro toda esta crítica bastante significativa, especialmente porque estamos hablando de Origin, una empresa aparentemente levantada sobre el principio de que los juegos deben éticamente serios. En cualquier caso, «Bad Blood» tuvo ciertamente menos éxito que «Ultima» y algunos otros juegos de Origin y parece haber sido olvidado hoy en día.

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