Resumiendo la Edad de Oro
A pesar de que todavía hay multitud de innovadores CRPGs de los que hablar, el final de la década de 1980 y el comienzo de los 90 fue de lejos el periodo más prolífico y variado en toda la historia de los CRPGs. Mira si hay diversidad que tenemos juegos como «Star Saga» y «Beyond Zork» al lado de «Dungeon Master» y «Quest for Glory», todos en el mismo saco, mientras desde Europa nos inundaban con innumerables juegos y los propietarios de consolas iban recibiendo de manera constante éxitos japoneses como «Final Fantasy» y «Phantasy Star».
También en esta época podemos ver multitud de juegos que obviamente habían sido diseñados con los jugadores más hardcore en mente, el tipo de persona que se conoce las reglas de complejos CRPGs como «Traveller» de principio a fin. Imaginemos abrir la caja de un juego y encontrar un libro de texto de cien o más páginas cuya lectura es obligatoria ya sólo para superar el proceso de creación del personaje, sin hablar del primer enfrentamiento. Juegos así son insólitos hoy en día, cuando los jugadores esperan, incluso en los juegos más sofisticados, estar en marcha en cuestión de minutos. Hoy en día un extenso proyecto como «Star Saga» o «Darklands» no pasarían de la primera ronda de negociaciones con una distribuidora.
Por otro lado, también podemos ver la tendencia opuesta, en especial en los JRPGs que inundaban Norteamérica por medio de las baratas aunque muy capaces videoconsolas de Nintendo y Sega. Estos juegos desmontaron los CRPGs hasta llegar a su esencia y entonces le añadieron elementos de acción que recuerdan más a«Super Mario Bros.» que a «Ultima». A pesar de todo, los exitosos y bien diseñados JRPGs cautivaron a los jugadores con narraciones serias (aunque lineales) y un profundo desarrollo de los personajes, aún más allá que la mayoría de los CRPGs. Estos dos caminos se unirán a medida que avancemos en el tiempo, con los JRPGs cada vez con más estrategia y los CRPGs con más acción.
A medida que la Edad de Oro llega a su fin a mediados de los 90, vemos una creciente concentración de poder en manos de unas pocas distribuidoras de gran tamaño cuyo suministro va dirigido exclusivamente al gran público. La industria del videojuego pasa a ser una industria billonaria y el desarrollo se vuelve progresivamente más especializado y profesionalizado. Nunca más un programador solitario, ni siquiera un pequeño equipo, será responsable de un juego entero. En su lugar grandes, y frecuentemente difíciles de manejar, grupos de diversos especialistas colaborarán en dichos juegos, aunque la falta de herramientas y técnicas efectivas de programación en equipo (así como una miríada de estándares de software y hardware incompatible) llevarán multitud de errores y fallos a sus productos.
Y lo que es más, los editores (y por lo tanto los desarrolladores) se centrarán más en los interfaces y los gráficos en lugar de en los valientes, aunque financieramente arriesgados, experimentos en lo que a diseño de juegos se refiere. En resumen, veremos menos invención e innovación pero más elaboración y sofisticación a medida que los desarrolladores de CRPGs consolidan sus avances.

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