domingo, 13 de octubre de 2013

Cap. 8: La Edad de Oro II (cont.): «Dragon Warrior»/«Dragon Quest»

La saga «Dragon Warrior»

«Dragon Warrior», de Enix Corporation, fue lanzado originalmente en 1986 como «Dragon Quest»
 para los ordenadores MSX, los cuales eran bastante populares en Japón. No fue hasta 1989 cuando finalmente el juego llegó a norteamérica, traducido y versionado para la NES y el con el nombre cambiado a «Dragon Warrior» para evitar problemas con un juego de rol de mesa llamado también «Dragon Quest». A pesar de tener un éxito espectacular en Japón, a la saga no le ha ido tan bien aquí, aunque no es justo llamarlo desconocido. Al contrario que la saga de Zelda, la de «Dragon Warrior»/«Dragon Quest» es decididamente un RPG, con un sistema de niveles basado en puntos de experiencia, un sistema de magia basado en puntos de hechizos y un estilo de armas y armaduras muy del tipo de D&D. «Dragon Warrior» parece haber fundado los cimientos de la mayoría de los otros JRPGs, algo no sorprendente teniendo en cuenta sus monumentales records de ventas en su país de origen.
«Dragon Warrior» parece inspirado en los primeros juegos de «Ultima», en el que la mayor parte de su jugabilidad reside en una vista cenital con coloridos gráficos basados de tiles. El combate, sin embargo, es por turnos y recuerda a «Wizardry» y «The Bard’s Tale», mostrando los enemigos que nos atacan desde una vista en primera persona. El jugador controla a un único personaje predefinido, aunque se le puede cambiar el nombre.
Este personaje es el descendiente del legendario Erdrick, un bravo guerrero que una vez utilizó la Bolas de Luz para vencer la maldad. Erdrick le dio las bolas al rey Lorick de Alefgard, quién las usó para proteger el reino. Las bolas fueron pasando a los herederos de Lorick hasta que fueron robadas por el malvado Señor de los Dragones, quien las utilizó para sembrar el caos en la tierra. Depende el jugador, por supuesto, enfrentarse al Señor de los Dragones y recuperar las bolas. Si se te ha escapado alguna risa a medida que leías este resumen, deberías hacerte una idea de las dificultades que implica traducir para una audiencia norteamericana un juego pensado para los jugadores japoneses. Sin duda muchas de las sutilezas del juego se pierden para el típico jugador norteamericano y existen muchos momentos en los que el humor es probablemente accidental.
Existen otras rarezas que quizás pueden ser resumidas por la palabra “kawaisa”, un término utilizado por Chris Kohler (autor de «Power Up!: How Japanese Video Games Gave the World an Extra Life»
) para describir la tendencia del mercado japonés hacia lo gracioso. Por ejemplo, uno de los aspectos más característicos de la saga «Dragon Quest» es una alegre y sonriente gota de barro
 con aspecto tan amenazador como el de un trozo de pastel de fresa. Para los jugadores norteamericanos, acostumbrados a CRPGs serios como «Pool of Radiance», este estilo resulta con frecuencia bastante desconcertante. Este tipo de mezclas discordantes de elementos luminosos y oscuros son algo común en la cultura popular japonesa, algo que sería sin duda echado de menos por los jugadores japoneses. En resumen: los norteamericanos no acostumbrados a los JRPGs los dejarían de lado, al menos inicialmente, debido a la abundancia de personajes y criaturas monas y de aspecto mimoso junto con imágenes más aterradoras.

«Dragon Warrior II»

El segundo juego de «Dragon Warrior» para la NES llegó en 1990. En esta ocasión el personaje principal no está solo sino que puede reclutar hasta dos aventureros más: una princesa que puede lanzar magia y un príncipe con capacidades mágicas y también de lucha. El combate es también más complejo: hasta seis enemigos pueden atacar a la vez (todas las batallas en el juego anterior era de uno contra uno). La misión es una variante de “matar al malvado mago” e incluye además un sistema de guardado con una batería como el que se vio en «The Legend of Zelda».

«Dragon Warrior III»

La tercera entrega, lanzado en 1992, ofrece aún más novedades que la original. Esta vez el jugador puede dar nombre al personaje principal y seleccionar su sexo y ahora es posible reclutar hasta tres personajes de seis clases posibles para formar un grupo, los cuales pueden ser convocados o desechados según sea necesario. Mientras que la mayoría de las clases son difícilmente una novedad, el juego introduce algunas nuevas: mercantes, que pueden tasar objetos; vagos, que disfrutan de una tremenda suerte; y sabios, una clase de prestigio con habilidades de lucha y magia. Los vagos en particular son algo inusual y el manual advierte que sólo se vuelven útiles a medida que el juego avanza.
Este juego está ambientado antes de los hechos del primero y añade otra misión de “matar al malo”, esta vez un ser demoníaco llamado Zoma. Pasarse el juego requiere encontrar llaves así como seis orbes mágicos. El mundo del juego es bastante grande y variado con todo tipo de cosas, desde pirámides egipcias hasta tierras árticas.

«Dragon Warrior IV»

El último juego de «Dragon Warrior» para la NES es la cuarta entrega, desarrollada por Chunsoft y lanzada en 1992. Probablemente sea el más épico, con cinco capítulos diferentes en los que el jugador asume un papel diferente en cada uno de los cuatro primeros y va cambiando entre los personajes en el quinto, entrelazando las historias aparentemente dispares. Otras novedades incluyen un sistema de inteligencia artificial para controlar a los personajes en las batallas y un carro tirado por caballos que permite al jugador elegir qué miembros del grupo participan en una batalla. El carro permite al jugador tener hasta nueve personajes en el grupo, aunque sólo cuatro pueden entrar en combate. Este sistema parece ser el primero en su tipo o, al menos, no conozco nada similar en los anteriores JRPGs o CRPGs. A pesar de que las antiguas clases ya no están, los personajes todavía parecen casar más o menos en las categorías tradicionales (soldado, mago y demás).
La historia es más sofisticada que en los anteriores juegos y los personajes están mucho mejor desarrollados, con sus propias motivaciones que van cambiando con el tiempo. A pesar de todo tiene una jugabilidad muy de “hack’n slash”, ya que el grupo necesitará subir muchos niveles para hacer frente a los enemigos, los cuales aumentan su poder rápidamente a medida que el juego avanza.

Este cuarto juego es considerado con frecuencia el mejor de los títulos de «Dragon Warrior» para la NES, a pesar de que no tuvo éxito en su intento de ganarse a la audiencia en los Estados Unidos como sí lo hizo en Japón. Aparentemente sus ventas estuvieron tan por debajo de las expectativas que Enix desistió en lanzar la quinta y sexta entrega en norteamérica. En este lado del charco no veríamos otro juego de «Dragon Warrior» hasta el «Dragon Warrior VII» en 2001, ya para la Playstation de Sony. A pesar de todo esto, la influencia de esta saga en el género es muy fuerte, aunque indirecta, ya que, cuanto menos, otros desarrolladores japoneses estuvieron seguramente muy familiarizados con la saga por la dura competencia que les planteó en el mercado japonés. Más aún, la saga estableció muchas de las convenciones que se volverían un estándar en otros JRPGs, especialmente su jugabilidad simple pero intuitiva y su enfoque narrativo lineal con personajes bien desarrollados.

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