«Eye of the Beholder»
SSI fue una de las primeras editoras que siguió la estela del «Dungeon Master» de FTL, lanzando «Eye of the Beholder», de Westwood Associates, en 1991 para el Commodore Amiga y ordenadores con MS-DOS. Este fue el que inauguraría una trilogía de juegos englobados bajo el nombre de «Black Box», llamada así por sus distintivas cajas negras que recordaban a los exitosos CRPGs de la «Gold Box».
Ya nos hemos topado con Westwood Associates en anteriores capítulos: ellos fueron los responsables de versionar algunos populares CRPGs de Apple II a otras plataformas y, por lo tanto, estuvieron expuestos a una amplia variedad de decisiones en los diseños de esos juegos. En 1988 lanzaron su primer CRPG original, un juego de ciencia-ficción llamado «Mars Saga» para el Commodore 64, mejorado y relanzado bajo el nombre de «Mines of Titan» en MS-DOS, y que bebían mucho de los juegos de la «Gold Box», con exploración en primera persona y con un combate por turnos con vista cenital. 1988 fue testigo también del lanzamiento de uno de los CRPGs más populares de Westwood Associates, «Battletech: The Crescent Hawk’s Inception», un juego basado en la conocida franquicia de juegos de guerra y de la que hablaremos más adelante en este mismo capítulo.
Los juegos de «Eye of the Beholder» están ambientados en los Reinos Olvidados de TSR, el mismo y popular universo utilizado en «Pool of Radiance» y sus secuelas. Al igual que en «Dungeon Master», el jugador controla un grupo de cuatro personajes —aunque en esta ocasión también se pueden unir al grupo dos personajes más—. Otra diferencia importante es que los jugadores crean a sus propios personajes en lugar de elegirlos de un Salón de los Héroes, como en «Dungeon Master», además de incorporar una brújula y un sistema de hechizos con ranuras con unos 40 diferentes. Los jugadores pueden elegir qué hechizos desean que sus magos memoricen o que su clérigos entonen para luego acampar hasta que los personajes hayan completado la tarea; es básicamente el mismo sistema visto en los juegos de la «Gold Box».
La historia en este primer juego tiene que ver con una misteriosa y malvada presencia en las profundidades de la ciudad de Waterdeep. Poco se sabe sobre su naturaleza pero el nombre de Xanathar parece tener algo que ver. Naturalmente, a los personajes se les insta a investigarlo pero un súbito derrumbe los deja atrapados en las cloacas que hay bajo la ciudad. La única manera de salir de ellas es a través de la mazmorra la cual, por descontado, está llena de monstruos y cargada de trampas.
«The Legend of Darkmoon»
El segundo juego, «The Legend of Darkmoon» (1991) añade zonas exteriores y se centra más en la trama y en los diálogos con otros personajes. Además ofrece un mejor sistema para guardar las partidas: en lugar de sobreescribir siempre la partida en curso los jugadores pueden elegir guardarla en una de seis ranuras diferentes.
La historia arranca de forma tan vaga como la primera parte, con los jugadores debiendo explorar el mal que residen en la torre de la Luna Oscura. La gente ha estado desapareciendo inexplicablemente de los pueblos al norte y oeste de Waterdeep y se sospecha que un poderoso artilugio puede tener algo que ver. Quizás como un guiño a los juegos clásicos de la «Gold Box» el manual incluye partes numeradas de las entradas de un diario para ofrecen información de contexto adicional aunque, afortunadamente, estas pueden ser leídas de una vez en lugar de ir consultándolas durante el juego.
La mayoría de los aficionados a la saga consideran este «The Legend of Darkmoon» el mejor de la misma. Si bien presentaba gráficos y sonido impresionantes para su tiempo, probablemente sea su cuidadosamente confeccionada jugabilidad y su fascinante ambientación lo que se hizo querer entre tantos jugadores.
«Assault on Myth Drannor»
El tercer y último juego de «Eye of the Beholder» es «Assault on Myth Drannor», lanzado en 1993 y casi mundialmente reconocido como un deslucido y decepcionante final para la saga. Una posible razón para su bajo rendimiento es que no fue desarrollado por Westwood Associates sino por el propio equipo de desarrollo interno de SSI. Éste añadió algunas buenas características, como el botón de ATACAR TODOS, que envía al grupo entero al ataque con un sólo clic de ratón. Otra interesante innovación tiene que ver con las armas de asta o de mango largo: ahora un personaje que lleve una lanza o una alabarda puede atacar por la espalda, aprovechándose de su mayor alcance. También ofrece más secuencias intermedias con cinemáticas que el juego anterior e incluso el manual intentó superar el de las anteriores entregas, incluyendo una novela corta de 26 páginas escrita por Ed Greenwood, creador de la campaña de Reinos Olvidados. Sin embargo, estos retoques no fueron suficientes para solventar la aburrida, repetitiva y frustrante jugabilidad.
Al igual que los otros juegos de «Eye of the Beholder» el objetivo último del grupo es un misterio, siendo la misión aparente el entrar en las ruinas encantadas de Myth Drannor en busca de un artilugio en poder de un lich, un poderoso ser no muerto. Desafortunadamente, ni la novela de Greenwood ni las historias de los dos juegos anteriores se combinan con «Assault on Myth Drannor» y en su lugar tenemos un “hack’n slash” monótono y falto de imaginación.
«Dungeon Hack»
A pesar de que técnicamente no forma parte de la saga «Eye of the Beholder», «Dungeon Hack» comparte mucho de la tecnología gráfica del primero. Sin embargo, como el propio nombre sugiere, «Dungeon Hack» es un intento de actualizar los viejos juegos de mazmorras aleatorias como «Rogue», con un interfaz en 3D y en primera persona. Desarrollado por DreamForge y publicado por SSI en 1993, «Dungeon Hack» es un recorre-mazmorras con énfasis en una jugabilidad de tipo “hack’n slash”. Al igual que en «Rogue» y «Nethack» el jugador crea y controla a un sólo aventurero.
Efectivamente hasta la trama recuerda a muchos de los viejos CRPGs de mainframes en el que los jugadores deben descender a la mazmorra a recuperar un orbe. Aún así, y aunque simple, las mazmorras aleatorias aunque personalizables y las reglas de AD&D lo hacen una irresistible, si bien breve, experiencia. Es un gran juego para aquellos jugadores que no quieren invertir las cientos de horas necesarias para completar uno de los juegos de «Eye of the Beholder», es una alternativa rápida muy parecida a los juegos de mainframe en los que está basado. La única queja real por parte de la crítica (antes y ahora) es la dificultad de encontrar suficiente comida para mantener a tu aventurero con vida.

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